Competencias y Perfil del nuevo alumno

Competencias

El conocimiento exhaustivo del Derecho de la Unión Europea y el ejercicio de la abogacía internacional –además del propio grado en Derecho – gozan, en la actualidad y a largo plazo, de una incuestionable relevancia en todos los sectores del ordenamiento jurídico nacional e internacional

La formación de los futuros juristas de nuestra sociedad exige que seamos conscientes de la importancia que las diferentes competencias de esta área tienen en su proceso de aprendizaje. Por eso, en nuestra universidad llevamos a cabo un notable y reconocido esfuerzo en su consecución. 

De entre el importante número de competencias del grado en Derecho y el Título Propio Jurídico-Comunitario + Abogacía Internacional, destacan las siguientes:

  • Conocimiento del Derecho, nacional y de la Unión Europea, y de las principales instituciones públicas y privadas, tanto nacionales como internacionales, en su génesis, evolución histórica y realidad actual. Asimismo, se desarrolla el conocimiento y la práctica de diferentes técnicas de investigación, con las que poder acceder con eficacia a nuevos conocimientos jurídicos propios de esta área.

  • Percepción del carácter unitario del sistema jurídico, para lograr una visión interdisciplinar de la realidad jurídica, y toma de conciencia de la importancia del derecho como sistema regulador de las relaciones sociales. También es básica la adquisición de una conciencia crítica de la relación entre el pensamiento a lo largo de la historia y los procesos jurídicos pasados y actuales. Se trata de desarrollar, de este modo, la capacidad de reflexión sobre los fundamentos básicos del pensamiento occidental y sobre las realidades sociales y corrientes de pensamiento que afectan al devenir histórico de la humanidad.

  • Aptitud para la creación y estructuración normativa, con el fin de manejar fuentes jurídicas y bases de datos con las que obtener información jurídica (legal, jurisprudencial, doctrinal y bibliográfica). Asimismo, es importante el desarrollo de una buena capacidad para leer, analizar, interpretar, redactar y sintetizar textos y escritos jurídicos, tanto en español como en las dos lenguas escogidas.

  • Desarrollo de la oratoria y la dialéctica jurídica para la adecuada expresión ante un auditorio. Es fundamental que el estudiante adquiera, por tanto, una buena aptitud de negociación, conciliación y trabajo en equipo, así como los conocimientos básicos de la argumentación jurídica. Además, el dominio instrumental de dos lenguas modernas y desarrollar el talento de comunicación oral y escrita, en el contexto propio de la disciplina y del desempeño profesional y con su terminología específica, resulta básico para estos futuros juristas.

  • Aprendizaje de valores y principios éticos. Es fundamental lograr una visión integral del ser humano, en su dimensión trascendente, con criterios fundados y rigurosos acerca de la sociedad y de la cultura actual. Es importante, asimismo, conseguir que el alumno desarrolle la capacidad para discernir el lugar que ocupa el hombre en la naturaleza y la sociedad, y para reflexionar sobre el significado profundo de la existencia del hombre.

Más información:

 

Perfil recomendado para el estudiante de nuevo ingreso

Para definir el perfil idóneo de los alumnos de nuevo ingreso que deseen acceder a esta titulación, tenemos en cuenta los objetivos finales de carácter educativo que nos proponemos alcanzar, en tres vertientes:

  • Alumnos. Queremos que nuestros estudiantes tengan inquietudes intelectuales y que estén dispuestos a trabajar, tanto de forma personal como en equipo. A este respecto, en el proceso de selección se presta especial atención a las capacidades de interacción y de diálogo de los candidatos. Asimismo, es importante que el alumno esté capacitado para entender que las materias no son compartimentos estancos, sino que forman parte de un plan o sistema global de conocimientos. En consecuencia, desde el principio, les pedimos a nuestros estudiantes –especialmente en la entrevista y, después de ser admitidos, durante el curso cero de preparación que se les imparte y que tiene una duración de dos semanas– que renuncien a un concepto puramente memorístico y “legalista” del derecho. En este sentido, se valoran una serie de habilidades o destrezas básicas, entre las que destacan: la lectura comprensiva y la capacidad para la interpretación de textos; la escritura o redacción; y la oratoria. Asimismo, se insiste en la vocación de servicio y en la idea de la justicia como valor de referencia del derecho, tanto en sus aspectos teóricos como prácticos.
  • Futuros profesionales. Los candidatos deben tener una sólida formación científica. Se pretende que, al final de su formación, el profesional domine el lenguaje jurídico y comprenda bien un mapa básico de conceptos (que le permitan interpretar el ordenamiento jurídico y resolver los problemas prácticos que se le planteen). De este modo, podrá afrontar y resolver eficientemente los retos a los que se enfrente.
  • Formación. Esta será de carácter integral, lo cual significa que tiene que ser dogmática –teórica y sistemática–, pero también práctica y comprometida. En este contexto, se potencian el diálogo, como herramienta de aprendizaje, y la técnica de los debates. Esta formación ha de ser, y es, esencial y sistemática, para que pueda comprender, de forma clara, los conceptos fundamentales.

En definitiva, configuramos un modelo docente que asegure el aprendizaje continuo y eminentemente práctico, con el fin de facilitar el acceso al mercado laboral y a la realidad jurídica de la sociedad y ejercer con éxito el perfil jurídico.