Presentación
Regulación y competencia en telecomunicaciones

Luis Lada Díaz, Director General de Estrategia corporativa y regulación, Telefónica S.A.

Es muy grato para nosotros presentar este trabajo, fruto de la colaboración entre Telefónica y el Instituto de Estudios Europeos. La evolución de la regulación en telecomunicaciones constituye uno de los pilares básicos, determinantes del avance de la Sociedad de la Información. El objetivo de este trabajo es presentar a la sociedad un trabajo divulgativo y riguroso de análisis de los temas clave de la regulación de nuestro sector, abarcando aspectos tan diversos como la banda ancha y los nuevos servicios emergentes fijos y móviles, las operaciones de concentración empresarial, etc. El trabajo se divide en dos partes principales, la primera está centrada en la regulación propia del sector y la segunda se refiere al Derecho de la Competencia, que establece los principios jurídicos esenciales para permitir el desarrollo de los mercados en aquellos ámbitos en que la regulación específica deja libertad a los operadores.

Agradecemos a todos los autores su participación, resaltando la calidad de sus aportaciones y la variedad de su procedencia: del ámbito empresarial, de la administración tanto europea como española y del ámbito académico. Consideramos que debe ser el esfuerzo de la sociedad en su conjunto, bajo el decidido compromiso de los poderes públicos, el que marque el rumbo a seguir hacia la Sociedad de la Información y del Conocimiento.

El sector de las comunicaciones electrónicas es clave para Europa hoy y para su desarrollo futuro. Conviene recordar que el mercado total de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones supone el 7,6% del PIB. Entre el año 1995 y el año 2000 las TIC han aportado un 4,8% directamente al PIB y un 16% a su crecimiento. Su papel como generador de empleo es destacable, dado que ocupa al 7% del total de la mano de obra del sector servicios. Además se calcula que si el aumento de la productividad laboral entre 1995 y 2000 ha sido de un 1,43% en la Unión Europea y un 2,21% en EEUU, la contribución de las TIC a este incremento ha sido de 0,71% en la UE y de 1,37% en EEUU. Por lo tanto este sector tiene el potencial de mejorar la competitividad europea.

Sin embargo, es necesario recalcar que nos encontramos en una encrucijada. La falta de estabilidad regulatoria que consolide el sector y la fuerte presión de los mercados de capitales están dificultando que las Telecomunicaciones aborden las inversiones necesarias para la implantación de la Sociedad del Conocimiento, con el despliegue de redes de banda ancha, servicios y aplicaciones. La regulación actual, en algunos casos con una visión a corto plazo, está impidiendo que el sector genere los recursos necesarios para el crecimiento y la innovación. Sin crecimiento e innovación, será difícil conseguir mercados competitivos sostenibles a largo plazo. En síntesis, es obvio que las inversiones dependen en gran medida del escenario regulatorio. Sin unas reglas del juego claras y predecibles, que permitan un mínimo retorno de la inversión, la industria se contrae y los mercados financieros no apoyan ni a los operadores, ni a los fabricantes ni a los proveedores de servicios y contenidos.

Las fuerzas del mercado deben prevalecer en un entorno competitivo eficiente. Por lo tanto, se necesita un cambio de actitud de las autoridades regulatorias. Hay una necesidad urgente de cooperación entre todas las partes e intereses. Sólo mediante un esfuerzo colectivo entre la industria, los consumidores y los gobiernos para analizar tendencias y posibilidades futuras, y proponiendo soluciones creativas ofrecidas por las nuevas tecnologías, se encontrará una salida consistente a la situación económica actual y un progreso hacia la Sociedad del Conocimiento. Para garantizar el papel de las fuerzas del mercado creemos que se debe primar la regulación ex post, que crea en el mercado, frente al intervencionismo ex ante vigente, limitar al máximo y con plazos definidos la reglamentación de la prestación de servicios innovadores como son la banda ancha fija y móvil y garantizar la neutralidad tecnológica, promoviendo la competencia entre plataformas. Por otra parte, para asegurar el servicio público, es clave establecer el mecanismo de financiación del servicio universal, al que deben contribuir las diversas Administraciones para ayudar a los usuarios si alterar la competencia.

Creemos firmemente en un desarrollo sostenible del sector, sustentado en la visión de e-Europe, y en las TIC como motor del crecimiento de la productividad de otros sectores. Hemos emprendido acciones para fomentar la confianza en nuestros negocios, liderar el crecimiento en banda ancha, multimedia móvil y soluciones corporativas y apoyar el desarrollo de todos los segmentos del sector. Esperamos que el resto de agentes sociales contribuyan a devolver la confianza a los inversores. En este contexto, es evidente que las administraciones públicas y las autoridades regulatorias y de competencia tienen una responsabilidad crucial en el desarrollo y promoción de un entorno que permita un retorno al crecimiento del sector.

Deseamos que este trabajo contribuya a la reflexión y al debate en la sociedad y en las instituciones, sobre cuáles son las mejores vías para que podamos, entre todos, hacer realidad la Sociedad del Conocimiento.