Richard Youngs: “¿Se puede hablar de una sola Primavera árabe?”

 

 ¿Ha acabado la Primavera Árabe? ¿Resultó ser el cambio pacífico hacia una democracia de corte occidental que se esperó en los primeros meses? Con estas preguntas apelaba el profesor Richard Youngs a los alumnos de la XI edición del Máster en Relaciones Internacionales en la inauguración del curso. Y aún enfatizó más la complejidad de la cuestión: ¿Se puede hablar de una sola “Primavera árabe”? ¿Sigue viva esa concepción original?

Para Youngs, resulta obvio que no estamos ante el proceso pacífico que muchos esperaron, pero también reconoce que no había porqué prever que fuera a ser así. Estamos ante una oleada de cambios con características y respuestas muy dispares. De hecho, con un fin analítico, distingue cuatro clases de países sumidos en diferentes estadios del cambio.

Por un lado, distingue los llamados “regímenes derrocados”. Se agruparían en este conjunto varios ejemplos de características muy diferentes: Por un lado, Túnez, comienzo de la oleada y con una situación actual en la que, como enfatiza Richard Youngs, “al menos las distintas partes hablan y debaten”. Por otro lado, tendríamos a Egipto; allí la sociedad se ha polarizado, entablando un juego difícil entre los militares, los seculares, y los Hermanos Musulmanes. En tercer lugar, el analista resalta a Libia, en el que el ritmo es mucho más lento que en los casos anteriores. Dos años después de la caída de Gadafi, es patente la inseguridad, la inestabilidad de la democracia. En cuarto lugar se destacaría Yemen, cuya situación ha pasado más desapercibida para los medios internacionales, pero que también albergó una ola de protestas que acabó con Ali Abdullah Saleh, derrocado en 2012 tras 33 años en el poder.

El segundo tipo a resaltar sería aquél que alberga a los países que han respondido a la petición de cambios con “reformas modestas”. Sería el caso de Marruecos, Jordania, Argelia, etc. Richard Youngs distingue en estos Estados a cúpulas políticas que han iniciado reformas que, en algunos casos, han permitido ciertas mejoras en cuanto a Derechos Humanos que se estaban pidiendo en las calles, con el objetivo de proteger su propia posición de poder. No obstante, también emprendieron reformas más represivas al unísono, dejando constancia de que no sólo se mueven en una dirección.

La tercera tipología agrupa a los Estados que “se resisten a las reformas”. Por ejemplo, entraría en ella países como Arabia Saudí, donde no ha triunfado la más mínima reforma; también Bahrein, con una importante oposición popular al régimen, o Kuwait.

El cuarto tipo sería, previsiblemente, las “áreas en conflicto”. El caso paradigmático en la actualidad resulta Siria. No obstante, dada la complejidad del conflicto y la polarización de las partes, Youngs avisa de que una caída del dictador Al Assad no se va a traducir, de una manera directa, en una mejora de los Derechos Humanos de los ciudadanos.

Al final, se distingue una situación en la que permanece la confrontación, pero también en la que la sociedad sigue pidiendo cambios estructurales en sectores como la economía o la educación. Y se plantean debates como el papel de los movimientos sociales, la discutible relación de causalidad entre las reformas parciales y el aumento de los Derechos Humanos, la difícil relación entre los ejércitos y los gobiernos, la labor de los partidos islámicos elegidos para el poder.

Richard Youngs culminó la intervención aportando su visión sobre el papel de la Unión Europea en la Primavera Árabe. Sobre él, destaca que, aunque no ha sido muy significativo, ha contribuido a propiciar las mejoras políticas en la región; y lo ha hecho prometiendo fondos con cláusulas de condicionalidad, dando facilidades migratorias, etc. Ha resultado ejercer un papel más reactivo que proactivo. Además, son notables los intereses que tienen algunos países miembros en la región, entrando en juego también la calibración de sus propias responsabilidades en la situación desencadenada.

A modo de cierre, y antes del interesante turno de preguntas que le plantearon los estudiantes del Máster en Relaciones Internacionales, Richard Youngs enfatizó el simplismo con el que, a veces, los medios de comunicación internacionales reducen la complejidad del debate en torno a la Primavera Árabe. Un tema en el que los estudiantes profundizarán en el módulo “Las Relaciones Internacionales de los países del Mediterráneo”, que imparte Youngs en este programa máster.

 

Reportaje de Marta Hernández (21.10.2013)
Instituto Universitario de Estudios Europeos