Varios alumnos de la promoción 2012-2013 recuerdan los grandes momentos del curso

 

¿Una palabra que defina la experiencia de este máster? Sin duda alguna, intensa.

Las ya antiguas alumnas Nerea Palacios y Elsa Velasco pronuncian la respuesta sin apenas dudarla. Anna Malysheva prefiere agregar otro vocablo: “Diría que ha sido una experiencia completa, en todos los sentidos”.

Nerea procede del campo de las Humanidades, Elsa de las Ciencias Ambientales, y Anna de la Economía. Tres ámbitos del estudio de la realidad que buscaban, para el curso 2012-2013, un objetivo común: completar su formación profundizando, desde distintas perspectivas y de un modo bilingüe, en el ámbito de las relaciones internacionales.

8 de octubre de 2012. Comenzaba la X Edición del Máster Universitario en Relaciones Internacionales con una conferencia del profesor Fernando Delage, experto en Asia y docente del programa. Bajo el título ‘Después de la posguerra fría: viejas y nuevas potencias’, los recién llegados estudiantes asistían atentos a este primer análisis de la actualidad. “Captó mucho mi atención; tuve la impresión de que, de repente, se abría un mundo que no conocía”, reconoce Nerea. “Me gustó mucho la conferencia, fue un comienzo brillante”, añade Elsa. Anna Malysheva ultimaba entonces los detalles del viaje que la trasladaría de inmediato desde su Rusia natal a Madrid, uniéndose al grupo de alumnos a tiempo para comenzar la inmersión en el día a día del programa.

Nueve meses después, y a modo retrospectivo, el máster se dibuja para estas internacionalistas como una especie de puzzle. El primer semestre constituía el marco teórico, histórico, filosófico, mediático, que permitiría, en el segundo semestre, adquirir las perspectivas regionales actuales para terminar de ordenar las piezas. Al final, aseguran verse con las herramientas precisas para comenzar a entender el mundo de hoy.

En cuanto rememoran las asignaturas, los ejemplos se pronuncian solos. Nerea Palacios evoca de inmediato la materia de Mercado Interior: “Me gustó muchísimo, te enseña contenidos muy técnicos, pero al mismo tiempo el profesor hace la asignatura muy práctica. Era capaz de venir a clase sin una nota, nos daba algunos apuntes muy claros y después nos permitía visualizarlo trasladándolo a la realidad”. Elsa, por su parte, destaca especialmente las asignaturas regionales, que permitían a los alumnos cambiar la perspectiva al trasladarse a Asia, o también se recuerda debatiendo con entusiasmo en la materia reservada para la Política Exterior Estadounidense.

Ambas coinciden también con Anna Malysheva a la hora de valorar la idoneidad de incluir el componente pluridisciplinar, claramente ejemplificado para ellos con una asignatura destinada a acercarles a la historia de las religiones, de la filosofía, del pensamiento sobre el ser humano. “No puedes entender las Relaciones Internacionales sin esta aproximación básica. Las religiones constituyen un tema muy complejo, y acercarte al pensamiento mimético te permite conocer el mundo desde lo más básico del ser humano”, asevera Anna.

 ¿Y qué hay de Guerra y Paz? Las alumnas coinciden en que esta asignatura les ha llevado a conocer la cara más real de los conflictos actuales, de la mano de dos profesores que, además de trasladar la complejidad de la historia de la guerra, testimoniaban su día a día en sus misiones a los lugares en conflicto.

Apenas mencionan el valor añadido de escuchar lo que ocurre de boca de sus protagonistas cuando recuerdan al Embajador Bassols. Durante el trascurso de sus clases, viajaron por sus distintos destinos diplomáticos y aprendieron no sólo de su conocimiento, sino de su propia experiencia. Además, “tuvimos ocasión de tener algunos debates muy buenos e intensos, como uno sobre Wikileaks”, cuenta Elsa. Precisamente, ese formato de debate fue especialmente valorado durante el trascurso del máster. Como precisa Anna Malysheva, “la parte que impartió el profesor de Georgetown, Eusebio Mujal-León, en formato debate, fue realmente útil. Había casos, como el mío, en los que tenía que defender una opinión que no compartía, y eso obligaba a estudiarla a fondo. Además de aprender a argumentar, el hacerlo en inglés resultaba muy positivo. El profesor también participaba unos 40 minutos y aprendíamos de su experiencia”.

Reincidiendo en esta idea, Nerea añade que “una de las cosas que más me han gustado ha sido la cantidad de personas que ha venido a hablarnos. Las sesiones para aprender a hacer el proyecto, las de información y propaganda, los debates de Política Exterior Estadounidense, la comida de trabajo de Oriente Próximo, la de Turquía en la Unión Europea, en las que tanto debatimos también”.

Toda esta confluencia de asignaturas y momentos iban cristalizando en un aprendizaje continuo. Sin embargo, existía un elemento más a destacar: el grupo de alumnos.

Según Nerea, “al ser cada uno de una carrera diferente o venir de un lugar diferente, las perspectivas son distintas. Me resultó muy interesante; había compañeros que venían de periodismo, químicas, políticas, medioambientales, derecho, económicas, filología, traducción, humanidades. Te das cuenta de cómo cada uno, por su formación, se ha preparado de manera diferente, y eso lo demuestra a lo largo del máster”. Anna agrega, además, la importancia de “la motivación que proporcionan los compañeros, porque ves las presentaciones del resto y quieres estar al nivel. Esto te empuja a mejorar, a superarte, y a ir aprendiendo de ellos”.  

Y, al final, ¿qué aporta, en términos individuales, la experiencia de este máster?

Elsa Velasco reflexiona unos segundos su respuesta. “La realidad ya no la vuelves a ver igual. Adquieres una visión crítica, ya no hablas por hablar, sino que lo haces con fundamento y sabiendo lo que estás diciendo. Me he dado cuenta de que en temas en los que no tenía opinión ahora tengo una, y en otros en los que me faltaban fundamentos, ahora sé explicarlos”.

Nerea Palacios, por su parte, comparte que el máster le ha enseñado “a no quedarme en la superficie de las cosas. Me he dado cuenta de que siempre se puede ir más allá y estar abierto a que alguien te enseñe algo más. Mientras más lees, te das más cuenta de que sabes menos. Además, llega un momento en el que, lo que antes hacías en tres días, aprendes a hacerlo bien en mucho menos tiempo”.

Por último, Anna destaca que esta experiencia “me ha hecho más segura de mí misma. Trabajas, intentas superarte, vas aprendiendo a hacerlo bien y, cuando ves que lo consigues, hace muchísima ilusión”.

Ahora, llega el momento de salir ahí afuera. Algunos estudiantes han tenido la ocasión de hacer prácticas extracurriculares, otros buscan ahora la oportunidad de comenzar a ejercer. ¿Qué cabe esperar ahora? Para Anna, “salimos con más expectativas de futuro después de hacer el máster; cada uno se siente más importante y capaz de buscarse un futuro más ambicioso de lo que había pensado antes. Nos vamos con muchas fuerzas”.  

Reportaje de Marta Hernández (04.09.2013)
Instituto Universitario de Estudios Europeos