La cooperación internacional al desarrollo en África: retos y oportunidades 

16/7/2026

José María Larrú 

La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) a África se reduce. La OCDE comunicaba a mediados de este año, de forma provisional, que en el año 2025 el conjunto de la AOD caía un -23,1% en términos reales, la mayor de la historia. Principalmente por el desmantelamiento de la agencia norteamericana USAID por parte del presidente Trump (-57%). Pero no sólo, ya que todos los demás grandes donantes también reducían su aportación: Alemania (-17,4%), Francia (-10,9%), Reino Unido (-10,8%) y Japón (-5,6%). Si añadimos el recorte ya producido en 2024 de un -7,1%, nos encontramos con un 30% menos de recursos para el desarrollo. Algo que para muchos países africanos es de suma importancia. 

Como muestra la Figura 1, entre 2020 y 2024 (último año disponible desagregado para países receptores), la ayuda por parte de los donantes tradicionales miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, se redujo un -4,5%. Desde 20221 ha ido descendiendo año a año. En el caso de la AOD de las instituciones de la Unión Europea más sus Estados Miembros, que forman el mayor bloque donante mundial, la contracción fue del 22,1% y solo hubo una muy leve recuperación en el periodo 2023-24. En el caso de las Instituciones Comunitarias la reducción fue del 31,4%.  

Figura 1. Evolución de la AOD a África 2020-2024.

  Fuente: OECD-DAC, CRS. 

En los últimos cinco años se redujo en todas las regiones, tanto en el flujo que facilita la Comisión Europea como la que incluye la de los Estados Miembros. 

Como se aprecia la Figura 2, la única excepción se produjo en el Sur de África en el caso de UE+Estados Miembros por un aumento del 131% a Namibia y el conjunto de AOD sin especificar sector a la región. 

Pero hay heterogeneidad. Si la AOD proporcionada por la Comisión desciende en todas las regiones (entre casi un 59% en el Sur de África y un 1% en África del Este), la proporcionada por la UE+Estados Miembros cae menos que la de la Comisión para el conjunto del continente y África Subsahariana. En el Norte de África el recorte ha sido bastante similar, mientras que se ha acentuado en el Este de África por parte de los Estados Miembros. 

Figura 2. Diferencia relativa de la AOD a África entre 2020 y 2024 

Fuente: OECD-DAC, CRS 

Si hacemos referencia únicamente a la AOD proporcionada por las instituciones comunitarias (Figura 3), observamos que 38 de los 53 países africanos vieron disminuido el desembolso de AOD, lo que representa el 71,7% del total. 

Figura 3. AOD de las instituciones europeas a los países de África: diferencia relativa de la AOD entre 2020 y 2024 

Nota: para una mejor visualización se cesura el eje izquierdo en el 50%. Los datos de los países que superan ese umbral fueron Guinea Ecuatorial (157,9%), Zambia (218,5%), Comores (357,6%) y Eritrea (3032,7%). 

Fuente: OECD-DAC, CRS. 

Una de las características de la AOD en el continente es la heterogeneidad en su importancia relativa respecto a su Renta Nacional Bruta. Mientras que hay países en los que la AOD no supera el 0,15% de su RNB (Argelia, Guinea Ecuatorial, Egipto o Angola), otros aun dependen en gran medida de este flujo exterior y solidario para impulsar su desarrollo. Por ejemplo, en 2023 y según el Banco Mundial, la ratio AOD/RNB fue del 27,3% en la República Centroafricana (llegó a ser el 32% en 2014); del 20,4% en Somalia (el 38% en 2011); 18,3% en Burundi, 15,3% en Mozambique y 14,6% en Gambia. 

Esta falta de recursos se hace especialmente grave en los casos de países de fragilidad económica severa, tal como la define la OCDE1. En el continente, aparecen especialmente frágiles estos cinco: Sudán del Sur, Sudán, Eritrea, Somalia y Zimbabwe.  

Tabla 1

Fuente; OECD-DAC, CRS. Valores en millones de dólares constantes de 2024. 

Como se muestra en la Tabla 1, la AOD procedente de las instituciones europeas ha crecido de forma sobresaliente en Eritrea con una tasa superior al 3.000% pero se debe fundamentalmente al desembolso del año 2024 y al bajísimo volumen de ayuda recibida al comienzo del periodo.  

En el caso de Sudán, el flujo ha sido más estable a lo largo del quinquenio, y en el último año creció un 30% respecto al primero. Somalia también presenta una tasa positiva y es el que más volumen de recursos comunitarios recibió de los cinco, superando el millar de millones de dólares. Finalmente, Sudán del Sur y Zimbabwe presentan tasas negativas de AOD del 8,5% y 72% respectivamente. 

El marco presentado es especialmente preocupante ya que hay un sector importante de la literatura que defiende la concentración de la AOD especialmente en los Estados Frágiles y en Conflicto ya que otras fuentes de financiación (privada o no concesional) no desean asumir el riesgo de apoyar estos casos. Sin la presencia activa de los donantes europeos es muy posible que el espacio de financiación para el desarrollo sea ocupado por otros donantes como China que tienden a orientar su apoyo basado en intereses estratégicos como el suministro de minerales y materias primas necesarios para el propio proceso de crecimiento chino. 

Ante este nuevo escenario de menos recursos solidarios y más centrados en obtener beneficios transaccionales por parte de algunos donantes, África debe mantener firme su voz ante las organizaciones internacionales de que se la trate como un socio fiable con el que establecer una alianza justa para el desarrollo integral y no como la causa de la falta de eficacia de la AOD.  

Además, debe seguir su propia Agenda 2063 de Desarrollo que impulsa la Unión Africana para transformar al continente en una potencia global del futuro, enfatizando los ámbitos de salud global, educación, soberanía alimentaria y ecología integral, especialmente haciendo frente a los riesgos climáticos y al desplazamiento indeseado de la población. 

Por último, África debe seguir muy presente en el desarrollo de la Plataforma de Acción de Sevilla, generada en esta ciudad en julio de 2025 como seguimiento del Compromiso de Sevilla tras la celebración de la Cuarta Conferencia Internacional para la Financiación del Desarrollo. De la Plataforma, merecen la pena destacarse las siguientes acciones en las que Africa queda muy involucrada.  

En primer lugar, aprovechando el centro global para canjes de deuda por proyectos locales de protección climática y social, y las cláusulas de suspensión de deuda ante desastres climáticos, así como avanzando en las iniciativas orientadas a generar más espacio fiscal para ampliar la cobertura social de la población vulnerable.  

En segundo lugar, seguir impulsando el liderazgo en todo lo relativo a la apropiación y priorización de sus planes nacionales de desarrollo y aprendiendo de casos institucionales exitosos como la Alianza para la Transición Energética Justa de Sudáfrica. En tercer lugar, fortaleciendo sus fondos y bancos nacionales de desarrollo y aprovechando la experiencia del Banco Africano de Desarrollo para coordinar acciones de los donantes bilaterales y multilaterales (como la UE) de forma que se reduzca la falta de coordinación, se simplifiquen procedimientos y se logre una mayor dinamización de los recursos privados que está pendiente desde el IV Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda celebrado en Busán en 2011. 

La Cooperación Española, por su parte, está poniendo el foco en la generación de empleo inclusivo en el continente y en inversiones en África Occidental y el Sahel.  

Es de esperar que la Unión Europea, por su parte, termine de ajustar más la Global Gateway para no centrarlo únicamente en las infraestructuras físicas que benefician a empresas europeas, en un movimiento mimético a la Franja y la Ruta chinas y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos. 

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