Enrique Fanjul: “Las empresas con una actividad exportadora consolidada han resistido a la crisis en mejores condiciones”

 

La trayectoria de Enrique Fanjul, Técnico Comercial y Economista del Estado, ha sido especialmente prolífica. Actualmente trabaja para la Embajada de España en La Haya, pero también ha estado destinado como Consejero Económico y Comercial en ciudades como El Cairo, Pekín y Ottawa. Es destacable que, además, ha ocupado puestos directivos en el CERI (Centro Español de Relaciones Internacionales), o en la organización ACE (Asesores de Comercio Exterior). El profesor Fanjul, que imparte la asignatura “Estructura Económica Internacional” en el Máster en Relaciones Internacionales, comparte en esta entrevista varias reflexiones claves sobre la empresa privada y sus principales desafíos en el ámbito internacional.

En el mundo actual, en el que se habla de una 'Aldea Global', con mercados más integrados que hace unos años, ¿Cuáles diría que son los principales retos para la internacionalización de las empresas?

Creo que hay muchos tipos de retos. Para muchas empresas, lo primero es consolidar su actividad exportadora. La exportación ha sido con frecuencia el recurso cuando el mercado doméstico está deprimido. La actual crisis, muy prolongada, ha puesto de relieve que aquellas empresas que tenían una actividad exportadora consolidada han podido resistir en mejores condiciones.

Para una mayoría de las empresas la exportación ha sido normalmente una actividad a la que se prestaba atención en tiempos de contracción del mercado doméstico. Cuando la economía española se frenaba, este tipo de empresas buscaba ventas en los mercados exteriores con las que compensar el descenso de ventas en el mercado nacional. Y cuando el mercado doméstico se recuperaba, se dejaba de atender la exportación, que era tratada como una actividad subsidiaria.

Ahora, sin embargo, la crisis está siendo extraordinariamente profunda y duradera. Antes, se producía una cierta caída de las ventas durante dos o tres años. Ahora se está registrando una fuerte crisis económica, y todavía no se vislumbra la salida de la crisis. Muchas empresas no han resistido. Y en los próximos meses, o años, muchas otras tampoco aguantarán y tendrán que cerrar.

¡Cuántas empresas españolas que van camino del cierre se hubieran podido salvar si en los años de vacas gordas hubieran dedicado recursos a desarrollar una estrategia de exportación! Ahora ya es demasiado tarde…

La cuestión de cara al futuro es: ¿se aprenderá la lección? ¿O, cuando dentro de unos años (bastantes, nos tememos) la economía nacional se reactive, muchas empresas españolas volverán a considerar la exportación como esa actividad subsidiaria que se aborda, con recursos más bien limitados, sin preocuparse de diseñar una estrategia coherente y a largo plazo, sólo en las etapas de desaceleración?

En los párrafos anteriores he mencionado el caso de las empresas españolas, que es el que tengo más cercano, pero lo dicho se podría aplicar también a empresas de otros países: italianas, francesas, etc.

Cada vez se materializan más, en el marco de la Responsabilidad Social Corporativa, las actuaciones en consorcio entre ONGs y empresas. El fundamento que aportan es afrontar retos internacionales comunes juntos: ayudar a colectivos en riesgo de exclusión que, a su vez, pueden ser clientes potenciales para las empresas. ¿Cuáles vería que son las principales ventajas y desventajas de estos consorcios?

Yo no creo que se trate simplemente de que los colectivos en riesgo de exclusión social pueden ser clientes potenciales para las empresas. En mi opinión el tema clave es que las empresas pueden realizar de una manera eficiente y profesional muchas actividades de cooperación. No debería haber incompatibilidad entre la política de cooperación y las empresas.

Durante años, sin embargo, las empresas españolas han estado proscritas de la cooperación española, como si su presencia implicara una total incompatibilidad con una actividad de ayuda al desarrollo.

Por otra parte, en relación con este tema se plantea uno muy importante, que es el de la ayuda ligada, que ha dado lugar a una importante polémica desde hace tiempo, en España y en otros países.

Hay una cuestión central que se plantea en esta polémica: ¿se puede compatibilizar la ayuda a los países en vías de desarrollo con el apoyo al empleo y a la economía del país donante? ¿O es que existe una incompatibilidad fundamental, insalvable, entre ambos objetivos? La cuestión tiene una gran trascendencia, si tenemos en cuenta el elevado volumen de recursos económicos que está implicado en los programas de cooperación.

Desde los círculos empresariales se ha defendido la conveniencia de que una parte de la ayuda al desarrollo que España otorga esté ligada al suministro de bienes y servicios españoles. Según esta postura, no sería lógico que mientras países más ricos condicionan la concesión de ayuda a que sea gastada en bienes procedentes de su industria, España concediera unas ayudas económicas que pudieran ser utilizadas en la compra de bienes fabricados en otros países.

España es un país que tiene problemas económicos importantes (de desempleo, pobreza, marginalidad, deterioro del tejido industrial), y con un nivel de renta per cápita inferior al de otros países industrializados que aplican con decisión, y sin contestación social en su opinión pública, criterios de ayuda ligada. Estos problemas se han agravado en los últimos años, con la crisis.

Se pueden mencionar tres motivos que justifican el que España canalice una buena parte de su ayuda en forma ligada: porque muchos países lo hacen, porque no sería justo ignorar los problemas sociales y económicos que existen en nuestra sociedad, y porque en España se dispone, con frecuencia, de los bienes y servicios que precisan los países en vías de desarrollo.

Además de estos temas, ¿qué debates cree que le plantearía a los alumnos del Master en Relaciones Internacionales de este año?

Hay muchos temas que se pueden plantear, que están de actualidad y que tienen gran importancia para estudiantes de relaciones internacionales. Menciono algunos ejemplos que en concreto yo voy a plantear a los alumnos:

- Los cambios en la estructura económica internacional: el auge de Asia, la emergencia del renminbí como divisa que compite con el dólar y el euro, el impacto de las inversiones chinas en el mundo, el papel de los BRIC.

- La importancia que tienen los factores culturales en las relaciones internacionales (de todo tipo: económicas, políticas…).

- El capitalismo de Estado, ¿está conociendo un renovado auge?

- El concepto y el papel de la diplomacia comercial.

- El papel de las redes sociales en la internacionalización.

Reportaje de Marta Hernández (07.11.2013)
Instituto Universitario de Estudios Europeos